¡Vámonos a Roma!


«Puedes visitar los monumentos, pero nunca llegarás a conocer Roma», me advirtió mi casero cuando, hace veinte años, por primera vez alquilé un apartamento por un año en Roma. Como historiador del arte, italianista, intérprete y viajero he vuelto con regularidad, e incluso si no puedo afirmar que la haya llegado a conocer —en efecto, ¿quién puede afirmarlo?—, aseguro que allí estuve y volví, y vi, comí, bebí, leí y me familiaricé con muchos de sus habitantes y rincones apartados. Esto es lo que me gustaría transmitir de manera concentrada a todos aquellos que vengan conmigo en un paseo de cinco días por Roma a finales de febrero y principios de marzo, tantas veces anunciado entre nuestros viajes de este año.

Las fechas son los dos últimos fines de semana antes de la temporada turística, cuando la ciudad aún no está atestada de visitantes, los precios de hoteles y restaurantes todavía no se disparan hasta el cielo y, sin embargo, el tiempo ya es agradable —en torno a veinte grados Celsius, aunque cabe esperar algún chaparrón—, los almendros aún están en flor y los naranjos con fruto. Tanta gente ha manifestado su intención de venir que he reservado provisionalmente dos fines de semana en el hotel junto a la Plaza de España y la Fontana di Trevi, para que podamos recorrer la ciudad con dos grupos más pequeños en lugar de con uno grande. Ambos períodos van de miércoles a domingo: el primero del 25 de febrero al 1 de marzo, el segundo del 4 al 8 de marzo. Si queréis venir, inscribíos hasta el próximo viernes, 26 de diciembre —porque las habitaciones de hotel y los billetes de avión baratos se agotan rápidamente— en wang@studiolum.com, indicando también qué fecha preferís, o cuál no os va bien en absoluto. La cuota de participación es de 280 euros, e incluye hotel de tres estrellas (una cama en habitación doble; suplemento de habitación individual 80 euros) con desayuno continental incluido (una rareza en Roma), billete de metro y autobús para cinco días, y el guía. Aparte debéis comprar por vuestra cuenta el billete de avión/tren de ida y vuelta a Roma.

Durante los cinco días veremos en la ciudad todo lo que podamos, por supuesto dando lo que le corresponde a los cafés, las trattorie, el descanso en las escaleras de las iglesias durante la siesta, sin lo cual ciertamente no se puede llegar a conocer Roma. Pasearemos por el centro renacentista y barroco en el recodo del Tíber, visitaremos las iglesias, palacios, plazas y patios interiores más importantes, tendremos una visión general de la estructura y de las reliquias restantes de la Roma antigua, y de cómo el concepto imperial del fascismo las moldeó, iremos a ver el gueto de dos mil años de antigüedad, explorando en particular sus rincones ocultos no tocados por la planificación urbana moderna, haremos una excursión a la campagna, seguiremos las rutas medievales de peregrinación, conoceremos las visiones urbanas de los grandes papas renacentistas y barrocos que se sucedieron, que fueron desarrollando gradualmente el rostro de la Roma actual. También adjunto mapas y bibliografía para los recorridos individuales, de modo que, tras los cinco días, cada cual pueda continuar el viaje por su cuenta, desde su sillón, o regresando a la Ciudad Eterna.

 

romacomeromacomeromacomeromacomeromacomeromacomeromacomeromacomeromacomeromacomeromacomeromacomeromacomeromacomeromacomeromacomeromacome



Add comment