Lenin vivió

Pues sí. A saber, dos veces. Y al mismo tiempo. Este sensacional descubrimiento se debe al bloguero ruso alexiiru. Es mérito suyo haber estudiado cuidadosamente la foto de archivo presentada en nuestra entrada anterior, que tantos habían visto y pasado por alto, y a partir de la cual, por medio de algunas diminutas anomalías, llegó a conclusiones tan importantes, que la historia de Rusia en el siglo XX debe reescribirse por completo.


En esta foto, aparentemente, no hay nada especial. Lenin, en 1925, vestido con ropa de mujer junto con su hija Natasha, viaja hacia la frontera finlandesa. Conocemos el crítico estado mental del viejo Lenin; por ello podemos comprender su morbosa pasión por la ropa femenina, así como su deseo de ver una vez más, antes de morir —y para que su hijita también lo viera— el nostálgico escenario de su juventud, donde conoció por primera vez a su amigo Stalin.

Sin embargo —señala el bloguero—, Lenin, como atestigua su carta secreta escrita al CC del Partido, ya no consideraba a Stalin un amigo en ese momento. Y si eso por sí solo no fuera un argumento lo bastante convincente: no sabemos que tuviera hija alguna. Es más, para 1925 llevaba un año muerto. Entonces, ¿qué es este rompecabezas desconcertante?

El bloguero conjeturó, con un instinto certero, que la clave de la solución reside en las iniciales del nombre de Lenin. El pie lo llama S. I. Uliánov. Sin embargo, nuestro Lenin era V. I. Por lo tanto, este no es nuestro Lenin. Este es otro Lenin que es idéntico a él. Pero ¿quién es?

Esta pregunta no dejó descansar al bloguero. Comenzó una larga investigación, durante la cual, como piezas de un rompecabezas, fueron apareciendo por todo el mundo las fotografías supervivientes al azar de un álbum familiar que se suponía perdido. Y, como de costumbre, la investigación persistente queda finalmente coronada por un hallazgo asombroso. En el sitio del pintor ruso Rinat Voligamsi, el bloguero encontró veintiuna fotos que, sin duda, pertenecían al álbum perdido, y que iluminaron como con un brillante haz de luz la oscuridad del misterio histórico. Con la ayuda de estas, así como de documentos de los archivos del KGB, consiguió reconstruir una historia sobrecogedora, que Stalin y sus esbirros creyeron haber consignado al olvido eterno.

Las fotos y los documentos muestran claramente que Vladímir Ilich Uliánov, el futuro Lenin, tenía un hermano gemelo, Serguéi. Se puede ver a los dos niños juntos en la foto familiar original de los Uliánov, de cuyas copias disponibles Serguéi, sentado a los pies de su madre, fue más tarde eliminado mediante retoque, siguiendo el bien conocido método de Stalin.
 

La familia Uliánov, 1879

Las primeras imágenes del fragmento del álbum conservado en Voligamsi revelan la infancia compartida y los caminos divergentes de los dos muchachos. Mientras Volodia siguió su vocación revolucionaria, Seryozha se asentó en la gobernación de Ufá. Comenzó a comerciar con cera, se casó con una muchacha local y se convirtió al islam.

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Tras el fracaso de la revolución de 1905, llegaron tiempos difíciles para el joven Partido Comunista. En medio de ese punto bajo, en febrero de 1906 Vladímir Ilich escribió la famosa carta a su rico hermano comerciante: «¡A falta de medios financieros, la revolución muere!». En respuesta al llamamiento de su hermano, Serguéi liquidó su negocio de cera y con el dinero obtenido viajó a San Petersburgo, donde se consagró por completo a la causa revolucionaria.

S. I. Uliánov llevando dinero, 1906
 
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Tras la muerte de Lenin, Stalin desencadenó una caza del hombre contra todos los parientes cercanos y camaradas de armas del líder del comunismo. La lista sangrienta tenía en primer lugar a Serguéi Ilich, que decidió así emigrar. Como puede verse en la primera foto, logró cruzar la frontera finlandesa disfrazado junto con su hija. Entonces comenzó una larga odisea. Huyó a Lituania, de allí a la Rumanía real, y luego, siguiendo la ruta de los exiliados rusos, a Suiza. «Solo temo que me silencien, y ya no pueda servir a mi país, y no pueda continuar la obra de mi hermano», escribió en su diario. En busca de aliados, recorrió todo el mundo avanzado, desde México pasando por Bagdad y Kabul hasta Cuba.
 

S. I. Uliánov en su tienda de antigüedades en Zúrich, 1937
 
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Aquí, en Cuba, terminó el camino del revolucionario comprometido con la causa del internacionalismo hasta la muerte. Murió en 1965, fulminado por el golpe de la sustitución de Jrushchov, con quien había forjado un plan común para derribar la ciudadela del imperialismo, Estados Unidos. Si Jrushchov hubiera permanecido solo un poco más en el poder, todo el hilo de la historia del siglo XX habría sido otro.

En su jardín en Santiago de Cuba, 1964


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