La mayúscula es intencionada. Hoy mi padre habría cumplido 103 años. Ya tuvo bastante con una odisea con minúscula: cuando regresó a pie del frente tras desertar de la guerra, o cuando, por necesidad, recorrió todo el país como jefe de obra itinerante, de modo que casi los diez hermanos nacimos en ciudades diferentes.
Pero ahora quiero escribir sobre la Odisea con mayúscula, con la que tenía una relación profundamente personal, quizá no del todo independiente de aquellas otras odiseas. Para él significaba la lengua griega y la filosofía, que tanto amaba, pero a las que, después del instituto y de la universidad, los muchos pequeños Telémacos y las muchas clases de Cíclopes le dejaron tan poco tiempo.
Sin embargo, me transmitió su amor por la Odisea y por la lengua griega. Fue el primer libro que leí, a los cinco años, y después mis hermanos me examinaban regularmente sobre los nombres de los personajes y sus relaciones. Recitaba a menudo el prólogo y analizaba las palabras del griego antiguo, disfrutando al ver cómo seguía leyendo la epopeya y aprendiendo la lengua.
Ya que he citado el prólogo de la Ilíada a propósito del sarcófago de Aquiles en Nicea, quiero recordar también aquí el prólogo de la Odisea, tal como mi padre lo habría analizado.
1 Ἄνδρα μοι ἔννεπε, Μοῦσα, πολύτροπον, ὃς μάλα πολλὰ
2 πλάγχθη, ἐπεὶ Τροίης ἱερὸν πτολίεθρον ἔπερσεν·
3 πολλῶν δ’ ἀνθρώπων ἴδεν ἄστεα καὶ νόον ἔγνω,
4 πολλὰ δ’ ὅ γ’ ἐν πόντῳ πάθεν ἄλγεα ὃν κατὰ θυμόν,
5 ἀρνύμενος ἥν τε ψυχὴν καὶ νόστον ἑταίρων.
6 ἀλλ’ οὐδ’ ὣς ἑτάρους ἐρρύσατο, ἱέμενός περ·
7 αὐτῶν γὰρ σφετέρῃσιν ἀτασθαλίῃσιν ὄλοντο,
8 νήπιοι, οἳ κατὰ βοῦς Ὑπερίονος Ἠελίοιο ἤσθιον·
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1.
Ἄνδρα – hombre
Háblame, Musa, del hombre de muchos caminos, que tanto erró... |
2.
πλάγχθη – vagó, fue llevado de un lado a otro
...después de haber saqueado la sagrada ciudad de Troya. |
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3.
πολλῶν – de muchos
Vio las ciudades de muchos pueblos y llegó a conocer su manera de pensar. |
4.
πολλά – muchos
Y en el mar sufrió muchos dolores en lo más hondo de su corazón, |
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5.
ἀρνύμενος – esforzándose por salvar, por asegurar
esforzándose por salvar su propia vida y asegurar el regreso de sus compañeros. |
6.
ἀλλ’ – pero
Pero ni aun así pudo salvar a sus compañeros, aunque lo deseaba. |
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7.
αὐτῶν γάρ – pues ellos mismos Pues perecieron por su propia insensatez culpable, |
8.
νήπιοι – necios, insensatos los insensatos que devoraron el ganado de Helios, hijo de Hiperión. |
• Ἄνδρα – La primera palabra de la Ilíada es Μῆνιν, «cólera». La primera palabra de la Odisea es Ἄνδρα, «hombre». En el centro de la Ilíada se encuentra la cólera de Aquiles y sus consecuencias. La Odisea, en cambio, narra la historia de una vida humana, de la experiencia y del regreso al hogar.
• πολύτροπον – quizá el epíteto más célebre de Homero. Literalmente: «de muchos caminos, adaptable de muchas maneras, errante, ingenioso, astuto», ya que τρόπος puede significar «dirección, modo, comportamiento, carácter». Significa mucho más que simplemente «errante», como suele traducirse: Odiseo no solo recorre muchas tierras, sino que también transita por muchos caminos en su propio espíritu y muestra rostros muy distintos según las circunstancias. Incluso podría traducirse como «un hombre que se las sabe todas». Este único epíteto es la palabra clave de toda la epopeya.
Resulta llamativo que Homero no defina a Odiseo mediante epítetos como «fuerte», «valiente» o «el de los pies ligeros», sino precisamente con este. πολύτροπος lo distingue de Aquiles desde el primer verso. Aquiles vence por su fuerza; Odiseo, por su inteligencia.
• πλάγχθη – procede del verbo πλάζω, «extraviarse, vagar, ser arrastrado de un lado a otro», que lleva implícida la idea de perder el camino recto. No se trata simplemente de un viaje, sino de un vagar tanto físico como espiritual. Toda la epopeya gira en torno a ello. No solo trata de cómo Odiseo regresa a casa, sino de cómo vuelve a encontrarse a sí mismo.
• νόον ἔγνω – No significa simplemente «conoció sus pensamientos», sino más bien que llegó a comprender su mentalidad, su cultura, su visión del mundo. Odiseo no es un turista. Es un antropólogo. Un diplomático. Un lingüista. Un psicólogo. Un gobernante.
• ἄλγεα – «dolores», «sufrimientos». No solo dolor físico, sino toda forma de pérdida: la nostalgia del hogar, el duelo, el miedo, la soledad, la desesperación. Estos son los grandes maestros de Odiseo.
• νόστος – significa «regreso al hogar». De esta palabra deriva «nostalgia», literalmente «el dolor por el hogar».
• ἀτασθαλία – Una de las grandes palabras clave de la dimensión moral de la Odisea. No significa simplemente «necedad», «pecado» o «temeridad», sino una insensatez arrogante y deliberada: hacer el mal conscientemente, aun sabiendo cuáles serán las consecuencias. Es la irresponsabilidad moral. Este concepto se convertirá más tarde en una de las ideas fundamentales de la tragedia griega. Los dioses castigan, pero antes son los hombres quienes cometen la falta: traspasan el límite establecido por los dioses. En el universo moral de la epopeya, esta es una transgresión que conduce inevitablemente a la destrucción.
Estos ocho versos constituyen prácticamente un resumen completo, un conciso manifiesto, de la Odisea:
• el héroe: Odiseo;
• el tema: el νόστος (el regreso al hogar);
• el rasgo distintivo del héroe: πολύτροπος;
• el escenario: el mar y el mundo de los pueblos extranjeros;
• el motivo central: el sufrimiento como precio de la experiencia;
• la enseñanza moral: la destrucción del ser humano está causada, ante todo, por su propia ἀτασθαλία («temeridad insensata», «ceguera moral deliberada»).
Ya que hace poco escribí sobre la poesía lírica griega, termino con este vídeo en el que Doug Metzger interpreta el prólogo de la Odisea acompañado por una lira griega, utilizando la pronunciación homérica, es decir, erasmiana, del griego antiguo. La melodía es una reconstrucción moderna y en absoluto es seguro que se parezca a las que cantaban los antiguos aedos griegos. Y, desde luego, el intérprete resulta bastante teatral. Pero al menos podemos escuchar el texto mientras lo seguimos y leemos su traducción.
Ya que en este mismo artículo he mencionado ambos prólogos, merece la pena recordar que Odiseo y Aquiles se encuentran en un momento crucial de las dos epopeyas. Ya vimos su primer encuentro en la Ilíada, representado en el sarcófago de Aquiles, y también aparece en esta vasija ática procedente del taller del llamado Pintor de Caylus, fechada entre los años 520 y 510 a. C., conservada hoy en el museo de Lecce. En la Odisea, vuelven a encontrarse en el Inframundo.
Estos encuentros son analizados en un libro que encontré precisamente aquí, en Lecce: Achille e Odisseo. La ferocia e l’inganno (Aquiles y Odiseo. La ferocidad y el engaño, 2020), del filólogo clásico y novelista Matteo Nucci. En él sostiene que la verdadera oposición de las epopeyas homéricas no es la que enfrenta al griego Aquiles con el troyano Héctor, sino la que existe entre Aquiles y Odiseo, que combaten en el mismo bando pero representan dos maneras radicalmente distintas de vivir la existencia, la verdad y el tiempo:
• Aquiles vive cada instante presente con intensidad absoluta. Encarna el instinto, la pasión pura, el fuego interior indomable. Sus actos se fundamentan en una verdad dicha sin rodeos; rechaza el cálculo y la estrategia, sin preocuparse por las consecuencias.
• Odiseo es el modelo mismo de la inteligencia flexible (μῆτις), de la prudencia y de la estrategia. Sabe esperar, soportar y adaptarse a las circunstancias en busca del objetivo final. Mientras Aquiles vive en el presente, Odiseo mantiene siempre la mirada puesta en el futuro.
Aquiles desprecia esa actitud. Como declara en la Ilíada 9.312–313:
«Pues odio, como las mismas puertas del Hades, al hombre que dice una cosa con los labios mientras oculta otra en su corazón.»
Uno de los momentos culminantes del libro es el análisis de su encuentro en el Inframundo. Allí, con mayor crudeza que en ningún otro lugar, chocan las filosofías de vida de ambos héroes, revelando el carácter trágico de sus actitudes opuestas frente al tiempo.
Odiseo intenta consolar a Aquiles con la lógica de los vivos. Le recuerda que, mientras vivía, los griegos lo honraban casi como a un dios y que ahora reina con poder entre los muertos. Odiseo contempla la fama y la gloria que perduran en el futuro. Pero Aquiles rechaza con ira y amargura ese consuelo con una de las frases más célebres de la literatura universal:
«Preferiría ser jornalero al servicio de un hombre pobre sobre la tierra antes que reinar sobre todos los muertos en el Inframundo.»
También aquí Aquiles habla sin suavizar sus palabras: arroja su verdad desnuda al rostro de Odiseo. Para quien siempre elige el presente antes que el futuro, la gloria —el futuro— jamás puede compensar la existencia de carne y hueso —el presente—. Y, paradójicamente, con ello confirma la postura de Odiseo, el gran superviviente, decidido a regresar vivo a Ítaca a cualquier precio, aunque tenga que soportar la humillación o disfrazarse de mendigo.
Ni Homero ni Nucci condenan ni privilegian ninguna de estas dos posturas. Simplemente las presentan como dos actitudes radicalmente distintas ante la vida, dos arquetipos contrapuestos de nuestro imaginario colectivo.
Creo que mi padre era del tipo de Aquiles. Y quizá la Odisea le ayudó, aun así, a recorrer a la manera de Odiseo esa larga vida llena de caminos desesperados y tareas difíciles que las Moiras le habían asignado.




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