Aniversario de terciopelo


En casi todos los países de Europa del Este, 2014 es el vigésimo quinto año. El 9 de noviembre cayó el Muro de Berlín, y el 17 de noviembre comenzó en la plaza de Wenceslao de Praga la protesta masiva, que creció hasta convertirse en una huelga general y que, a finales de mes, derrocó a la dirección comunista checoslovaca.


Las conmemoraciones han tenido lugar durante toda la semana en Praga. Ante todo, en la plaza de Wenceslao, donde el lunes 17 de noviembre se reunieron miles de personas (y también protestaron contra el presidente Miloš Zeman), y donde se han encendido continuamente velas ante la estatua de san Wenceslao y en el memorial de Jan Palach.
 


En el semanario Respekt se publicó una selección de fotografías de hace veinticinco años realizadas por Karel Cudlín, antiguo fotógrafo personal del presidente Václav Havel.
 


La estrecha interconexión de los acontecimientos de 1989 queda ilustrada por la exposición en el monumento de la colina de Vítkov, dedicada a cómo los alemanes orientales que habían huido a Praga fueron autorizados a salir hacia Occidente en septiembre de 1989, lo que, junto con la apertura de las fronteras de Hungría, contribuyó a la caída del Muro de Berlín, la cual a su vez favoreció el éxito de las protestas de Praga.
 


Las librerías se han visto inundadas de biografías y álbumes fotográficos de Václav Havel. En Lucerna, el famoso pasaje y palacio cinematográfico situado junto a la plaza de Wenceslao, se ha organizado un «Festival de Cine de la Libertad» de una semana de duración, solemnemente concluido con el estreno de la primera película sobre la vida del presidente Havel: Život podle Václava Havla, «La vida según Václav Havel». La película, realizada en colaboración con la Televisión Checa y el canal franco-alemán Arte, fue compuesta por Andrea Sedláčková a partir de doscientas horas de material documental y varias fotografías familiares. Sigue la vida de Havel desde su infancia —desde la vida de sus abuelos—, cuidadosamente equilibrada y sometida a un lifting para difuminar todo elemento perturbador. La película, que, según su reseña bastante negativa, pero justa, fue hecha «para las escuelas, para el aniversario y para el público extranjero», lega a la posteridad una biografía canonizada del gran presidente. No es casualidad que la presentación tuviera lugar en Lucerna, construida por el abuelo del presidente, Vácslav Havel —uno de los principales contratistas de obras de Praga a comienzos del siglo XX—, y propiedad de la segunda esposa del presidente, Dagmar Havlová (cuyos méritos son debidamente subrayados en la película). A partir de ahora el pasado será así.
 


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