Wang Wei es un «rompecorazones» muy incauto. Mientras admiraba boquiabierto y deslumbrado las magnificencias de Shiraz, su sabio y avispado amigo, para quien todo Irán es ya una segunda casa, raudo como una centella, hacía lo que aquí habéis visto. Volveremos juntos a Shiraz en cuanto los astros se alineen favorablemente, ¡'Inshallah'!