Mussolini, segunda edición

5 de abril. Día de la liberación de Italia del fascismo.

Hace poco escribí sobre cómo las frasi celebri de Mussolini –citas de sus discursos históricos que, escribe Umberto Eco, «marcaron toda mi infancia, y cuyos pasajes más significativos memorizábamos en la escuela»– aún pueden leerse en muchas paredes de Sicilia. Esto puede apuntar a que los sicilianos miran todavía con cierta nostalgia hacia unos días que aportaron a la isla un cierto auge económico y una dura represión de la mafia. O también al hecho de que los italianos en general son bastante indiferentes a los eslóganes políticos, y en realidad no les importa si la inscripción está ahí o no. Esto sería probablemente lo más doloroso para Mussolini en retrospectiva. Y, finalmente, también muestra cómo las fachadas de muchos edificios no han sido renovadas en al menos ochenta años.

El problema surge cuando finalmente sí se están renovando..

Hace ya diez años escribí sobre aquellas inscripciones murales pintadas con brocha o estarcido en Budapest, con las que el ejército soviético de ocupación anunciaba en ruso, en la primavera de 1945, que Мин нет, es decir, que la casa había sido inspeccionada y no se habían encontrado minas. Cuando yo era estudiante de secundaria, aún había un montón de esos relictos históricos por toda la ciudad, pero después del cambio de régimen en 1990 no fueron preservados durante la renovación de las fachadas y desaparecieron uno tras otro. En el momento de aquella entrada de 2013 solo tenía registradas dos intactas. Hasta un amigo mío, restaurador, me escribió que él también había eliminado una mientras reparaba la fachada del palacio de Andrássy út 4. Mientras que en Viena, durante la restauración de Bäckerstraße 13, contrariamente, se puso especial atención en preservar la huella soviética. Por cierto, esta es la casa «icónica» donde se filmó The Third Man (El Tercer Hombre, 1949) en el mismo momento en que se creó la inscripción.

Más o menos por esta época del año pasado, los propietarios del café Lilie en Cefalù, aproximadamente en el extremo derecho de la foto panorámica de arriba, se enfrentaron a un dilema similar. La fachada del edificio mostraba desde hacía ochenta años, cada vez más desgastada, esta cita de Mussolini:

«In sette mesi abbiamo conquistato l’Impero, in tre mesi appena lo abbiamo pacificato.»

"En siete meses hemos conquistado el Imperio, y en exactamente tres meses lo hemos pacificado."

Esta cita procede del discurso de Mussolini del 18 de diciembre de 1936, pronunciado ante los habitantes de Pontinia, la nueva ciudad fundada en el drenado Agro Pontino. Se refiere a la ocupación de Etiopía, que fue conquistada por métodos brutales durante los siete meses entre el 3 de octubre de 1935 y el 5 de mayo de 1936. De hecho, Mussolini la consideraba parte del gran imperio romano mediterráneo que debía ser restaurado, tanto que estuvo dispuesto a aceptar sanciones internacionales por ello (sobre lo cual véase la placa de mármol de Gangi, presentada en la entrada anterior).

Durante ochenta años, la inscripción no molestó a nadie, como todas las demás en Sicilia. Pero en octubre de 2021, Harrison Ford llegó a Cefalù para filmar el último episodio de la serie de Indiana Jones. La localización fue el Lilie, que fue rebautizado Cafè Clemente, y el letrero de su fachada fue cubierto con un gran anuncio de Cinzano.

Y cuando el rodaje terminó en enero de 2022, dejaron una suma generosa de dinero al bar para restaurar la fachada. Fue entonces cuando la pregunta se volvió relevante: ¿qué hacer con la inscripción? Una cosa es observar con indiferencia cómo desaparece durante ochenta años, y otra cosa es eliminarla intencionadamente durante un arreglo, o, por el contrario, preservarla cuando existe la oportunidad de eliminarla.

La cuestión dividió con fuerza a Cefalù por estas fechas del año pasado. Los periódicos locales y provinciales entrevistaron a los habitantes uno tras otro. Estos exigían con fervor la eliminación de la inscripciónque recuerda los crímenes más terribles de la historia”, o votaban por mantenerla como un memento histórico.

Al final, la segunda solución ganó, con el apoyo de la oficina local de protección de monumentos, pero de una manera bastante contradictoria. La fachada fue repintada por completo, y la inscripción fue luego vuelta a pintar sobre ella –con una tipografía moderna diferente de la original, en un color diferente, y en un lugar ligeramente distinto–.

«De este modo, no vale más que un grafiti pintado a toda prisa en la noche», dice un comentario en el grupo de Facebook Postazioni militari in Sicilia 1940-1943.

El resultado es, de hecho, peor que eso. La acción no preservó el memento histórico original pintado en 1936, sino que simplemente actualizó la memoria de la frase de Mussolini. Al verla, uno no siente que contempla un antiguo ghost sign histórico, sino que esa frase, que recuerda un “Imperio” tragicómico creado mediante genocidio y en contra de la opinión pública y las sanciones internacionales, sigue siendo importante para alguien allí. Entre las dos alternativas originales, eliminación y preservación, esta tercera fue sin duda la peor.

Etíopes saludando el retrato de Mussolini en la ocupada Mekele, noviembre de 1935

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