
El avión despega. Durante un minuto parece dirigirse hacia el centro de la ciudad pero gira bruscamente al sur y sigue la línea del Danubio. A ambos lados de la franja del río, el tablero de ajedrez de las tierras de cultivo, los lagos de la minas y las aguas salobres interiores brillan en una vaporosa luz vespertina.

Tras cruzar la frontera serbia, el avión alcanza pronto Vukovar, donde el Danubio, obedeciendo las órdenes de los antiguos reyes, giró hacia el este y aún hoy perfila los límites de un país desaparecido. El avión, antes de despedirse de ese país y de continuar su viaje hacia el sur a través del largo corredor serbio, frente a las abarrotadas estancias de los pequeños pueblos balcánicos occidentales, describe un elegante arco sobre el último recodo del río, que, junto con sus tres afluentes, traza un complejo circuito en la llanura de Bačka.

El meandro de Erdőd (en croata, Erdut), como escribe el blog de las Islas Danubianas, fue obligado a girar hacia el este por la cadena de loess de Erdőd, que se eleva hasta sesenta metros por encima del río. La cadena de loess que se extiende desde Almás hasta Erdőd es bien visible en el mapa del Primer Levantamiento Militar (1763-1787). Hacia el este, en Almás, el Drava desemboca en el Danubio; desde el sur llega el arroyo que el mapa aún llama Weis Graben, y desde el norte el pequeño río Mostunka. Si en el mapa de Mapire.eu haces clic en Opciones y luego ajustas la capa del «Primer Levantamiento Militar» al 0 %, verás que el lago bajo el antiguo Rácz Millidits y el actual Srpski Miletić, que en el primer plano de la foto repite el meandro en forma de media luna, se formó a partir de la corriente del río.

Los vapores de la tarde se han espesado y una tropa de diminutas nubes se eleva desde la llanura caliente, formando al fondo un amenazante yunque. En otro tiempo, cuando remábamos en canoa por el Danubio, solíamos mirar hacia arriba con preocupación, preguntándonos si se volcaría sobre nosotros antes de montar el campamento. Abajo, el Danubio es la realidad: los golpes de remo, las fronteras de los países. Desde abajo, las nubes que flotan sobre la gran masa de agua le pertenecen: son las nubes danubianas. Vistas desde arriba, este mundo tridimensional es libre y autosuficiente: no pertenece a nada, y menos aún a la diminuta franja que serpentea sobre el gastado paño de tierra. Y, sin embargo, son las mismas nubes danubianas. Por eso pude enviar esta fotografía al concurso fotográfico «Nubes danubianas» del blog de las Islas Danubianas, donde obtuvo el primer premio. El río se ha estirado hasta el cielo, «los cimientos volaron hacia lo alto».
Las nubes danubianas
Publicado por Studiolum on 2025-12-20 08:33




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