
Camino de la abadía de Pannonhalma en la víspera de san Martín, los viñedos resplandecen con colores cálidos a la luz del sol poniente. Las vides ya están desnudas, la alfombra roja de pámpanos secos se extiende sobre la tierra antes de la llegada de Martín, cuyo vino nuevo se descorchará esta tarde en la abadía tras las vísperas, en la recepción ofrecida el día de su onomástica.
El humo de sarmientos y hojas quemadas flota sobre los campos; un olor acre impregna el aire. La carretera atraviesa pequeños pueblos, donde las posadas invitan a todos a la oca asada que se cocina este día. El vino nuevo y la oca de san Martín son los acompañamientos indispensables de la tradicional acción de gracias que sucede a la cosecha, y la última ocasión para festejar antes del ayuno de Adviento, que pronto comenzará. En Europa Central es esta tradición medieval la que la mayoría de la gente asocia con la figura de san Martín. Y, por supuesto, la capa. (En Mallorca, en cambio, y en general en España, San Martín da inicio, con los primeros fríos, a la época de la matanza del cerdo: «a cada cerdo le llega su San Martín.»)

A las cinco en punto comienza la inauguración de la huella de san Martín en el hermoso centro de visitantes moderno de la abadía. El relieve de bronce que representa la huella de un peregrino es el emblema de la Via Sancti Martini, la red de rutas de peregrinación que abarca toda Europa y enlaza entre sí los asentamientos que conservan la tradición de san Martín, llevan su nombre o le dedican sus iglesias. La abadía de san Martín en Pannonhalma, uno de los centros más importantes de su culto en Hungría, también se ha incorporado a esta red. La inauguración corre a cargo de Konrád Dejcsics, organizador del Año de san Martín en la abadía de Pannonhalma. Se pronuncian dos breves discursos, por Asztik Várszegi, abad de Pannonhalma, y Róbert Orbán, presidente del comité húngaro que supervisa la ruta de peregrinación. Ambos subrayan que san Martín fue también peregrino, no solo porque en vida llegó desde la Savaria del siglo IV, la actual Szombathely, a través de Italia y Germania, hasta la Tours gala, sino también porque su labor episcopal, misionera y organizadora de la Iglesia fue un deambular incesante y, al mismo tiempo, la realización del ideal de la peregrinación continua del hombre hacia Dios. Y tras su muerte construyeron sobre su tumba en Tours la iglesia más grande de Europa y, después de Roma, el segundo lugar de peregrinación más importante del continente.
La tarde concluye con vísperas en la iglesia de la abadía milenaria. Esta noche, la liturgia cotidiana, celebrada con la participación de todos los monjes del monasterio, se enriquece con un himno de san Martín, en uso únicamente en la abadía de Pannonhalma, y conservado en los manuscritos seculares de la biblioteca local. La respuesta de la primera antífona, Estuve desnudo y me vestiste, alude a Martín, protector de los indefensos, que comparte su capa con el mendigo: este rasgo suyo ha sido especialmente subrayado en Pannonhalma. Al final de la liturgia, el abad, como cada año en esta noche, deposita solemnemente sobre el altar mayor las reliquias de san Martín, conservadas durante el año en la cripta del monasterio.
La misa solemne del día siguiente, a las 11 de la mañana, la celebra el cardenal Péter Erdő, primado de Hungría. Habla de san Martín como ejemplo para todos los obispos, quien, además de su vasta labor de organización eclesiástica, estuvo de buen grado y humildemente al servicio de cualquiera que lo necesitara, con independencia del origen, la condición social e incluso la religión. Tras la misa, el presidente de Hungría inaugura el Año Internacional de san Martín, dedicado al 1700.º aniversario del nacimiento del santo. En su discurso subraya la importancia del santo panonio como patrono de Hungría.
San Martín, figura del folclore, peregrino y obispo, símbolo de reparto y comunidad, patrono de países y monasterios de fundación principesca, que en su tiempo se opuso con fuerza a los príncipes. ¿Cuántos rostros tiene este santo, la primera personalidad europea, cuántos significados locales y cuántos matices distintos de veneración a lo largo de la Via Sancti Martini, recorrida en otro tiempo también por él, y más allá de ella, por todo el continente?
Esto es lo que empezamos a explorar ahora, visitando los centros europeos más importantes del culto de san Martín, reuniendo materiales para el libro Tras las huellas de san Martín, que publicará con motivo del aniversario la prestigiosa editorial Európa de Budapest, tomando fotografías, realizando entrevistas, investigando en bibliotecas. En las próximas semanas informaremos aquí en el blog sobre las etapas de nuestro viaje. Acompañadnos.



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