
La nueva entrada de Dániel me conmovió, pero no con las palabras. Así que respondo del mismo modo, pero los comentarios de Blogger no aceptan imágenes.
Vivimos en la parte de la Ciudad Vieja de Kingston upon Hull, a cinco minutos a pie del estuario del Humber y todos sus estados de ánimo (mucha crecida en los afluentes que lo alimentan). Aquel día no había otro sonido que el lúgubre bocinazo de cuando baja la niebla y las voces amortiguadas del barco que zarpa aprovechando la marea: sentí el mismo empuje del tiempo al que alude Dániel.Más de 2,2 millones de inmigrantes judíos pasaron por Hull en el siglo anterior a 1914. La familia de Hilary se quedó quizá porque no tenía más dinero para continuar el viaje. La comunidad judía de aquí está ahora en declive: quedan unos escasos cientos, pero la historia todavía puede encontrarse en los detalles, en esas esquirlas de vida que rescatas.





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