Willkommenskultur

Justo ahora he leído en el portal húngaro Index una noticia que leí hace dos días aquí, en los sitios alemanes: que los partidos del gobierno alemán por fin han llegado a un acuerdo sobre la reforma de la ley de asilo. No presté mucha atención a la noticia ni entonces ni ahora, porque, como la opinión pública alemana cambia minuto a minuto, igual que la posición de los partidos políticos alemanes que luchan por sobrevivir, para cuando termino de leer, los acontecimientos ya los han dejado atrás. Pero hay algo que capta mucho más mi atención, y cuya caducidad además se mide en siglos: las maravillas de la gramática.


En la foto que encabeza el artículo, tomada evidentemente en Alemania, un letrero en cuatro lenguas da la bienvenida a los recién llegados, en alemán, inglés, árabe y persa. Las cuatro tienen su propio encanto, pero ahora nos fijamos en la cuarta. Dice: آمدید خوش, âmadid khosh. Lo cual no significa nada. En persa, las dos palabras de saludo, que se han soldado en un modismo inseparable, siguen exactamente el orden inverso: خوش آمدید, khoshâmadid. Siéntete libre de copiar ambas en Google Translator y ver qué te devuelve.

 

«Be kelâse-ye dovvom khosh âmadid!» – ¡Bienvenidos a la segunda clase! (subrayado añadido)

Por muy extrañas que sean estas grafías respecto a las que nos resultan familiares, la mera forma gráfica hace evidente la diferencia.


 

Khosh âmadid! Resonante, como la bienvenida en Alemania, pero gramaticalmente correcta

¿Cuál es la razón del error flagrante? Alguien, obviamente, lo conocía bien, lo introdujo en el editor de texto y se lo envió al diseñador gráfico. Y en el editor del diseñador, el texto de derecha a izquierda cambió obstinadamente el orden, como ocurre a menudo en diversos procesadores de texto; nosotros también lo hemos visto. Si ocurrió así, sag schon, no podemos poner a un policía persa al lado de cada diseñador. Un problema mayor es que no llamó la atención ni del comité que preparaba el eminente acto, ni de ninguno de los participantes ni del público. El gazapo simboliza de forma emblemática las carencias fundamentales de la preparación alemana para recibir a personas de otras culturas. Es más: buscando las apariciones de la foto en la red —por fortuna, de momento solo hay treinta y ocho—, Getty Images, sin duda la fuente última de la imagen, la anuncia con el lema find the perfect Persian Script stock photos.


La fórmula árabe es correcta: أهلاَ وسَهْلاَ ahlān wa sahlān, a gente buena, en un pasto rico. Esta sí ha sido revisada y se ha restituido el orden correcto de las palabras. Para los refugiados iraníes y afganos, sin embargo, el triste âmadid khosh anticipa cuánta comprensión deberían esperar de los parientes indoeuropeos. Como si dijéramos venu bien en francés. O, mejor, diciendo en alemán, en vez de willkommen: kommen will. Lo cual, por supuesto, tiene todo el sentido en la situación dada. Así que podemos rebajar el estatus del gazapo de mala traducción a lapsus freudiano de la lengua.

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