
Es propio de tantas inscripciones soviéticas de la Segunda Guerra Mundial que
señalan zonas libres de minas el ir difuminándose poco a poco. En el mejor de los casos se detiene su deterioro, como en la Stephansdom de Viena, colocándola bajo un vidrio protector, o en el museo de Dresde, donde incluso fue fundida en bronce. Pero es raro que aparezca una nueva copia, algo que ahora he visto por primera vez en Viena, en la Josefsplatz, en la esquina de la Bräunerstraße. Durante años pasé justo por delante al dirigirme a la antigua sala de lectura de la Nationalbibliothek, pero solo ahora ha salido a la luz, y además ha sido bellamente restaurada. Con ironía sarcástica, se enfrenta al viejo Franz Joseph, que desde la fachada de la biblioteca
llama a sus pueblos a la guerra contra los rusos, al otro lado de la plaza.
Publicado por Studiolum on 2026-03-13 07:36
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