
El 17 de noviembre, bajo este título, se publicó un número especial de National Geographic dedicado a Rusia. Bueno, no en este noviembre. Exactamente hace cien años, en 1914.

Pero el título era entonces tan oportuno como lo es ahora, incluso más. En las últimas décadas la investigación ha confirmado cada vez más que, en contraste con los lugares comunes de la propaganda posterior a 1917, la Rusia anterior a la guerra tenía ante sí perspectivas muy prometedoras de desarrollo económico y social, que fueron primero frenadas y desviadas por la guerra y luego por la revolución.
Editado por Gilbert H. Grosvenor, este número especial ofreció por primera vez al público estadounidense una visión de conjunto detallada de la geografía, la historia, la economía, las costumbres, las tradiciones de Rusia y de su futuro, en una perspectiva que él consideraba extremadamente brillante. Pensaba que hacia finales del siglo XX Rusia sería capaz de abastecer de alimentos a la mitad de la población mundial, al tiempo que aumentaría su propia población hasta los 600 millones. Cita a Tocqueville: «Hay en el mundo, en la actualidad, dos grandes naciones… los rusos y los estadounidenses… Su punto de partida es diferente y sus trayectorias no son las mismas; sin embargo, cada una de ellas parece señalada por la voluntad del Cielo para regir los destinos de la mitad del globo». Esta profecía no le habría decepcionado.
«Donde nunca se ha oído hablar del suicidio racial… Los rusos son conocidos por su fecundidad…». Esto es prueba suficiente de que el número no es de hoy. Según la previsión de la ONU, si las tendencias no mejoran, la población de Rusia podría reducirse en un tercio para 2050.
La revista estaba ilustrada con un centenar de magníficas fotografías en blanco y negro y con un largo texto tan informativo que el National Geographic de hoy bien podría tomarlo como ejemplo. Incluso aportaba dieciséis imágenes en color, lo que suena sorprendentemente novedoso para la época; aunque si se observa con atención, las dieciséis imágenes estaban coloreadas a mano.
Las imágenes en blanco y negro y el texto del número especial pueden consultarse íntegramente aquí.




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