Nombre del remitente: Károly Timó, 1.º Regimiento de Infantería, 5.º Batallón
Dirección del remitente: 6.ª compañía, 3.er pelotón
Dirección: A la honorable señorita Antónia Zajác
Distrito 3.º, calle Kis-Korona 52
Budapest

Mi querido hijo
Te escribo estas pocas líneas con salud, que te deseo también a ti. Hemos sufrido mucho con la gran cantidad de barro, pero esto no es un problema importante; que no haya uno mayor. Ahora estamos en un pueblo, tenemos unos días de descanso, y luego volveremos a empezar el trabajo. ¿Cómo estáis en casa, estás trabajando? ¿Has recibido mis cartas? Ahora ya puedes escribirme. ¿Qué hacen mis padres? Lo pregunto porque quizá no reciban mis postales. ¿Qué oyes en casa sobre la paz? Porque yo no sé nada. Te saludo a ti y a todos. Abrazos y besos de tu Károly que te quiere
adiós, hasta pronto, nos vemos
[«Desde el cuartel general de Budapest informamos a los soldados del Primer Regimiento de Infantería de Budapest, en algún lugar de los pasos de Dukla y Uzsok, de que los personajes de nuestros textos combaten con éxito desigual en el frente de guerra.
Aladár Kuncz y Andor Németh perdieron el enlace de trenes hacia el frente, por lo que fueron internados por el enemigo.
Mihály Babits, Béla Hamvas y Ernő Szép ya se han desengañado de obtener un rápido éxito. Este último aún conserva su espada, que lleva una inscripción en alemán: Vive y deja vivir. El arma misma no desaparecerá sino en una guerra futura, mayor.
Béla Hamvas, el soldado devoto, se mantiene mentalmente bastante bien. Lejos aún está el tiempo, casi un año, en que, malinterpretando la ofensiva de cierto Brusílov, se derrumbará.
Géza Gyóni está acumulando sin cesar munición para su poema derrotista en la fortaleza de Przemyśl. Al menos todavía está vivo, pero sospechamos que difícilmente soportaría las circunstancias de un posible cautiverio.
En la retaguardia, Frigyes Karinthy y sus influyentes conocidos libran con éxito su guerra contra las ofensivas en forma de llamadas a filas. Mihály Babits y el indómito Endre Ady han sido alistados ya hace tiempo.
En atención a la petición del soldado raso Károly Timó, se hará un esfuerzo especial por ahogar a nuestros soldados en el barro antes que en las nevadas heladas, que suelen venir con ensoñaciones. Por desgracia debo añadir que la paz de alas de nieve aún está por venir. Por lo demás, Endre Nagy escribe diligentemente sus postales de campaña a su esposa, igual que usted, honorable señor soldado.
El 10 de enero del presente año he inspeccionado la exposición del Museo Literario Petőfi sobre el destino de los escritores húngaros en la gran guerra, y he decidido conceder un año más a esta exposición llena de todo tipo de malos garabateadores. Sus Deckungs son realmente poco prácticas, unos laberintos expositivos compilados a base de idealistas muros Potemkin, ni de lejos tan prácticos como los nuestros en la entrada anterior. Si el próximo año transcurre también con este espíritu, entonces recurriré a la autoridad competente y haré que se clausure la exposición el 10 de enero de 2016.
¡Y, Károly! ¡Trenzador! Si en los pasos de montaña te encuentras con un cierto soldado llamado Nick Bottom (el diablo sabe cómo ha conseguido un nombre tan civil), ¡dile que será bueno que se cuide!
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Höfer, teniente general. |
Esta parte de los informes diarios de guerra, por alguna razón, no se incluyó en la versión oficial publicada.]

Siguiente postal: 30 de enero de 1915






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