La guerra a ras de tierra


«La guerra desde abajo», como escribimos en el informe de la conferencia de ayer, que se centraba en la relación entre el frente y la retaguardia, los soldados y sus familias, la autoorganización de las comunidades locales, las postales de guerra, etc. La guerra, sin embargo, es vista verdaderamente a ras de tierra por los caídos. Ellos fueron conmemorados con un monumento insólito en la localidad sarda de Orgòsolo.


Los muros de Orgòsolo han sido decorados con murales —de calidad sorprendentemente buena— desde la década de 1960, y desde aquí se han difundido a las demás ciudades de Cerdeña. Pero mientras que en otros lugares suelen pintar en las paredes de las casas escenas y figuras tradicionales, la mayoría de los frescos de Orgòsolo son pinturas de protesta con una fuerte carga política. Orgòsolo, situada en el corazón de la Barbagia, la región montañosa más cerrada y más arcaica de Cerdeña, ha sido siempre el centro de la independencia sarda y de la protesta contra el poder italiano, al que consideran invasor. Esto fue especialmente así en las décadas de 1960 y 1970, cuando defendieron la cultura pastoral tradicional frente a la expropiación de tierras por parte del poder central. Los primeros murales, sobre los que escribiremos en detalle en una entrada aparte, fueron expresiones de esta resistencia.


El mural en cuestión adorna la esquina de la via Cadorna. El general —bajo Mussolini, mariscal— Luigi Cadorna fue el comandante en jefe del ejército italiano durante la Primera Guerra Mundial. En la Italia vencedora, muchas calles han sido nombradas en su honor. Sin embargo, la opinión de los historiadores sobre él no es tan favorable. Según David Stevenson, fue «uno de los más insensibles e incompetentes de los comandantes de la Primera Guerra Mundial», que creía que la disciplina podía resolver todos los problemas. Fue extremadamente cruel con sus soldados, mientras que no pudo alcanzar el menor éxito en el frente del Isonzo, debido a la falta de organización, de suministros y de visión militar. Entre 1915 y 1917 lanzó once grandes ofensivas contra las posiciones austrohúngaras, todas infructuosas, con enormes pérdidas. Luego, cuando a finales de octubre de 1917 las Potencias Centrales lanzaron un contraataque en Caporetto —hoy Kobarid—, barrieron en pocos días al ejército italiano, cuya mayoría —275 mil soldados— se rindió. Los italianos solo pudieron terminar la guerra gracias al apoyo francés y británico. Casi seiscientos mil soldados italianos perecieron en los frentes del Isonzo y del Piave.

«Para un ataque brillante, se calcula cuántos hombres puede abatir la ametralladora, y se ataca con un número mayor de hombres. Alguien llegará hasta la ametralladora.»

Luigi Cadorna: Cartas



Si un agradecido Estado italiano garantiza que una placa de calle con el nombre del general Cadorna se mantenga para siempre, el mural pintado junto a ella como comentario garantizará que los sardos —que perdieron especialmente a muchos jóvenes durante la Primera Guerra Mundial— sepan con precisión cuál es la deuda de Cadorna. El texto-comentario de la imagen dice lo siguiente:

«General L. Cadorna, máximo responsable de los muertos de la Primera Guerra Mundial.
Soldados muertos en todos los frentes: 8 millones 740.000
Soldados italianos muertos: 571.000
Inválidos y mutilados: 451.645
Desaparecidos: 117.000
210 mil soldados fueron fusilados o condenados porque ya no querían seguir combatiendo.
¡GENERALES ASESINOS!»

Y la canción del soldado de la Primera Guerra Mundial, puesta en boca de la joven viuda y, por tanto, de toda la comunidad, se asegura de que también se conserve la memoria de Caporetto: 


E anche a mi’ marito tocca andare (También a mi marido le toca marchar). Texto y grabación de aquí
 

E anche al mi’ marito tocca andare
a fa’ barriera contro l’invasore,
ma se va a fa’ la guerra e po’ ci more
rimango sola con quattro creature.

E avevano ragione i socialisti:
ne more tanti e ’un semo ancora lesti;
ma s’anco ’r prete dice che dovresti,
a morì te ’un ci vai, ’un ci hanno cristi.

E a te, Cadorna, ’un mancan l’accidenti,
ché a Caporetto n’hai ammazzati tanti;
noi si patisce tutti questi pianti
e te, nato d’un cane, non li senti.

E ’un me ne ’mporta della tu’ vittoria,
perché ci sputo sopra alla bandiera;
sputo sopra l’Italia tutta ’ntera
e vado ’n culo al re con la su’ boria,

E quando si farà rivoluzione
ti voglio ammazzà io, nato d’un cane,
e a’ generali figli di puttane
gli voglio sparà a tutti cor cannone.

 

También a mi marido le toca ir
a poner una barrera contra los invasores
pero si va a la guerra y muere,
me quedo sola con cuatro críos.

Los socialistas tenían razón, que tantos
mueren, y todavía no estamos listos,
pero aunque el cura te diga que deberías,
no vayas a morirte, ¡no hay tal Cristo!

Pero tú, Cadorna, no te sacias con 
tantos que has matado en Caporetto;
nosotros aquí sufrimos y lloramos todo el tiempo
y tú, hijo de perra, ni lo oyes.

No me interesa tu victoria,
porque escupo sobre tu bandera, 
escupo sobre toda Italia entera,
me cago en el rey con toda su arrogancia.

Y cuando haya revolución,
quiero matarte yo, hijo de perra,
y a todos los generales hijos de puta
les quiero disparar con un cañón.



Add comment