Postales navideñas de campaña

En las últimas entregas de la serie «Las postales color salmón» hemos visto cuánto se preocupaba Károly por si les ordenarían ir al frente antes de Navidad, y con qué alegría comunicó a su prometida que, por suerte, se quedarían en casa para la fiesta. Otros, sin embargo, no tuvieron tanta suerte. Con motivo de la Navidad, recordamos con unas cuantas postales de campaña de hace setenta años –de la colección de János Fellner– a aquellos que, no por propia elección, pasaron la fiesta a miles de millas de sus seres queridos.
 

«¡Una agradable Navidad y un feliz Año Nuevo!»



El 13 de diciembre de 1942, el sargento Buck László Kovacsics saluda a su prometida, la señorita Lujzika Faust, en Budapest, calle Zsigmond —hoy calle Frankel Leó—, con una postal de campaña dibujada a mano. Al parecer, el dibujo fue multiplicado con papel carbón por un hábil miembro del batallón, a quien se solía recompensar por su servicio con cigarrillos, aguardiente, o alguna sustitución en la patrulla. Lo recuerdo bien, porque en nuestro batallón yo era ese miembro. En consecuencia, el rostro femenino no representa a la verdadera amada, sino el ideal contemporáneo de belleza, con toda seguridad modelado a partir de Katalin Karády, cuya canción titulada «En algún lugar de Rusia» —como hemos visto— ya era la inspiración número uno de las postales de campaña.



Katalin Karády: En algún lugar de Rusia (1942)

El ejército húngaro también emitió postales con dibujos impresos, en las que la tosca sinceridad de los dibujos individuales se ve sustituida por el pathos patriarcal y patriótico de la ideología oficial. El leitmotiv puede ser también aquí una canción de Karády: «Lejos, en la tierra rusa, gime el viento / un centinela está en su puesto, un valiente muchacho húngaro…». La postal se publicó en dos versiones: con una familia urbana y con una familia rural.
 

«¡[Te deseamos] una feliz Navidad húngara!»





Y una versión sin familia, para los soldados solteros, con un corresponsal de guerra huyendo de un ciervo. La fecha es 1941: esta fue la primera Navidad en que funcionó el correo de campaña.
 

«Feliz Navidad y Año Nuevo desde la tierra rusa. Edición del batallón de corresponsales de guerra»



El correo de campaña no se cerró después del final de la guerra. Desde 1946 fue posible enviar cartas a través de la Cruz Roja a quienes se hallaban en cautividad soviética. El Partido Comunista, al descubrir la oportunidad propagandística, emitió postales navideñas bilingües húngaro-rusas para ser usadas solo en este período, para las cuales garantizaban el acceso al destinatario mediante sus conexiones soviéticas. Podéis imaginar lo que los cautivos, consumiéndose en los campos, habrán pensado al leer el lema «Fortaleced la amistad húngaro-soviética». Pero daba lo mismo si ese era el precio para obtener noticias de sus seres queridos.




 

«26 de noviembre de 1947. Mi querido Józsi, mi dulce maridito, si el destino exige que no puedas estar aquí en tu casita ni siquiera en Navidad, te deseo una agradable Navidad, que estés bien, y que sepas que Babuska es tuya para siempre. En espíritu estarás conmigo aquí, en casa. Te beso un millón de veces, tu esposa que te espera también en Nochebuena, Babuska»


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