Introducción
La importancia de las elecciones parlamentarias armenias que se celebrarán el 7 de junio de 2026 se extiende mucho más allá de las fronteras del país. Formalmente, los votantes deciden quién formará el próximo gobierno, pero en realidad hay mucho más en juego. La elección determinará el rumbo geopolítico que Armenia —y el Cáucaso Meridional en su conjunto— seguirá en la próxima década: si permanecerá dentro del sistema de seguridad y económico ruso o si se integrará gradualmente en la red occidental de asociaciones europeas y estadounidenses.
Lo que hace única esta elección es que tiene lugar tras un trauma histórico que sacudió profundamente a la sociedad armenia: la pérdida de Nagorno Karabaj. Durante más de tres décadas, la cuestión de Karabaj fue una de las piedras angulares de la identidad nacional armenia. La guerra de 2020, seguida de la victoria militar de Azerbaiyán en 2023 y el éxodo masivo de la población armenia de Karabaj, puso fin a esa era.
Por esta razón, las elecciones actuales tienen un significado no solo político, sino también histórico: los armenios deben decidir cómo imaginan el lugar de su país en el mundo después de Karabaj.
Monasterio de Dadivank en Karabaj antes de 2023 (¿seguirá en pie?)
Contexto histórico de las elecciones
La derrota en Karabaj
Las raíces de la situación política actual se remontan a la Segunda Guerra de Karabaj. En el otoño de 2020, Azerbaiyán, con apoyo turco, reconquistó una parte significativa de los territorios que hasta entonces estaban bajo control armenio. El acuerdo que puso fin a la guerra fue mediado por Rusia, que además desplegó fuerzas de խաղաղապահ (mantenimiento de la paz) en la región.
Sin embargo, la mayoría de los armenios no considera que esto haya sido el final de la historia. En 2023, Azerbaiyán desmanteló definitivamente las estructuras políticas armenias en Karabaj, y casi toda la población armenia de la región huyó. A ojos de muchos armenios, estos acontecimientos no representaron solo una derrota militar, sino también una tragedia nacional.
Cambios en la percepción de Rusia
Quizá la consecuencia geopolítica más importante de la derrota en Karabaj no fue la derrota en sí, sino la forma en que los armenios la interpretaron.
Desde la disolución de la Unión Soviética, la política de seguridad armenia se había basado en su alianza con Rusia. El país es miembro de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), alberga una base militar rusa en su territorio y sigue siendo altamente dependiente de Moscú en términos económicos.
Sin embargo, muchos armenios consideran que Rusia no cumplió con sus obligaciones como aliado. Las fuerzas de paz rusas estaban presentes en Karabaj, pero no impidieron la operación militar de Azerbaiyán. Esto minó profundamente la confianza en Moscú.
Una de las principales líneas de fractura en la política armenia actual surge precisamente de esta cuestión. Un lado sostiene que Rusia traicionó a Armenia. El otro cree que Moscú no tuvo la culpa y que fue el actual liderazgo armenio el que puso al país en peligro.
El animal heráldico de la dinastía Hasan-Jalalyan en el monasterio de Gandzasar en Karabaj, antes de 2023
Los principales actores políticos
Nikol Pashinyan y el Contrato Civil
El favorito en las elecciones sigue siendo el primer ministro Nikol Pashinyan y su partido, Contrato Civil.
Pashinyan llegó al poder en 2018 como líder de la “Revolución de Terciopelo”. En aquel momento, su programa se centraba en la lucha contra la corrupción, la implementación de reformas democráticas y el desmantelamiento del sistema oligárquico.
En 2026, hace campaña desde un rol político muy diferente.
El núcleo de su mensaje político es:
• la era de Karabaj ha terminado,
• Armenia debe aceptar las realidades actuales,
• debe alcanzarse la paz con Azerbaiyán,
• deben normalizarse las relaciones con Turquía,
• debe reducirse la dependencia de Rusia,
• y debe avanzarse gradualmente hacia la integración con Europa.
La motivación personal de Pashinyan también es clara. Tras la derrota en Karabaj, muchos predijeron su caída política. Si logra volver a ganar, consolidará una legitimidad histórica para su proyecto político.
Samvel Karapetyan y Armenia Fuerte
La figura más importante de la nueva oposición es el empresario Samvel Karapetyan.
Karapetyan tiene importantes intereses empresariales en Rusia y busca atraer a aquellos armenios que consideran que Pashinyan ha hecho demasiadas concesiones a Azerbaiyán y Turquía.
Los elementos centrales de su programa son:
• una política nacional más firme,
• énfasis en la cuestión de Karabaj,
• relaciones más estrechas con Rusia,
• ralentización de la orientación hacia Occidente.
Robert Kocharyan y la antigua élite
El expresidente Robert Kocharyan sigue siendo un actor político importante.
Para muchos votantes, representa la mentalidad de la antigua élite de seguridad:
• un Estado fuerte,
• alianza estrecha con Rusia,
• una postura más dura hacia Azerbaiyán.
Al mismo tiempo, el recuerdo del sistema de corrupción anterior a 2018 sigue pesando considerablemente sobre su imagen política.
El papel de Estados Unidos
Uno de los desarrollos más importantes de la campaña actual es el creciente nivel de implicación estadounidense.
La visita del secretario de Estado Marco Rubio y la firma del acuerdo de asociación estratégica entre Estados Unidos y Armenia indican que Washington ya no se limita a observar los acontecimientos en el Cáucaso Sur, sino que cada vez más busca influir activamente en ellos.
Los objetivos de Estados Unidos incluyen:
• fortalecer la soberanía armenia (a expensas de Rusia),
• reducir la influencia rusa,
• desarrollar la conectividad del transporte regional,
• apoyar el proceso de paz entre Armenia y Azerbaiyán.
Sin embargo, es importante reconocer que Estados Unidos no puede reemplazar completamente el papel de Rusia en la región.
Es poco probable:
• la adhesión a la OTAN,
• garantías de seguridad estadounidenses,
• o protección militar directa.
La política estadounidense es principalmente de carácter económico y diplomático.
El papel de Rusia
¿Por qué Armenia es tan importante para Moscú?
Para el Kremlin, Armenia es estratégicamente importante por varias razones:
• presencia militar,
• influencia en el Cáucaso Sur,
• proximidad a Irán,
• estabilidad de las estructuras de integración postsoviéticas.
Moscú teme que un giro exitoso de Armenia hacia Occidente pueda crear un precedente para otros países de la región.
Instrumentos de influencia
En las últimas semanas se han hecho visibles varias formas de presión:
• Presión económica
• amenaza de retirar los precios preferenciales del gas,
• restricciones comerciales,
• prohibiciones de importación de productos de exportación armenios.
• Presión diplomática
• advertencias públicas,
• retirada del embajador ruso para consultas (a día de hoy),
• señales sobre el futuro de la Unión Económica Euroasiática.
• Operaciones de información
Según fuentes occidentales, Rusia también intenta influir en la opinión pública mediante campañas mediáticas y operaciones de desinformación.
Moscú, por supuesto, niega estas acusaciones.
Europa y la realidad de la integración
La integración en la Unión Europea es un pilar central de la agenda política de Pashinyan.
Sus partidarios sostienen que la UE podría aportar:
• un mayor Estado de derecho,
• reducción de la corrupción,
• modernización económica,
• disminución de la dependencia de Rusia.
Al mismo tiempo, es importante distinguir entre orientación política y pertenencia efectiva.
La plena adhesión a la UE sigue siendo muy improbable a corto plazo.
Las razones incluyen:
• ubicación geográfica,
• dependencia económica de Rusia,
• consideraciones de seguridad energética,
• conflictos regionales no resueltos.
El escenario más probable es el llamado modelo de “aproximación europea”:
• reformas,
• cooperación de libre comercio,
• integración institucional más profunda.
Consecuencias regionales
Una victoria de Pashinyan y del rumbo político orientado hacia Occidente no sería únicamente un acontecimiento político interno armenio, sino que también podría acelerar una transformación más amplia de la estructura geopolítica de todo el Cáucaso Sur. Muchos analistas sostienen que por primera vez existe una posibilidad seria de que la región salga gradualmente del sistema de seguridad dominado por Rusia que ha definido su marco desde la disolución de la Unión Soviética.
Azerbaiyán
Para Bakú, una victoria de Pashinyan probablemente sería preferible.
El actual gobierno armenio parece más dispuesto a avanzar hacia un acuerdo de paz y a la apertura de conexiones de transporte.
Turquía
Ankara también está interesada en la normalización de las relaciones.
La reapertura de la frontera y la restauración de las conexiones ferroviarias —anunciadas por Pashinyan esta semana— podrían generar importantes oportunidades económicas.
Georgia
Las consecuencias más interesantes podrían surgir precisamente en Georgia.
En las décadas de 2000 y 2010, Georgia fue el principal socio occidental del Cáucaso Sur. Para la Unión Europea y Estados Unidos, Tiflis representaba un modelo de reformas, política anticorrupción e integración euroatlántica. Sin embargo, en los últimos años el gobierno de Sueño Georgiano se ha ido alejando gradualmente de Bruselas y Washington, mientras que Armenia ha avanzado en la dirección opuesta. Según varios analistas georgianos, por primera vez es concebible que Ereván se convierta en el principal socio regional de Occidente.
Esto también tiene un significado psicológico. En Georgia existe una conciencia cada vez más incómoda de que el país podría perder el estatus geopolítico especial que ha dado por sentado durante dos décadas.
El país podría beneficiarse políticamente de una mayor aproximación regional a Europa, pero económicamente podría enfrentarse a un nuevo competidor.
Un elemento central de la actual visión EE. UU.–Armenia–Azerbaiyán es el corredor Zangezur/TRIPP, que conectaría Azerbaiyán a través de Armenia con Najicheván y Turquía. Esto reduciría el aislamiento regional, pero al mismo tiempo debilitaría parcialmente el monopolio de Georgia sobre el transporte.
Durante los últimos treinta años, casi todos los corredores de tránsito este-oeste han pasado por territorio georgiano, lo que ha representado una parte importante de los ingresos del país. La apertura de rutas armenias podría reducir esta ventaja.
Pero la transformación más profunda quizá no sea geopolítica, sino simbólica.
Desde la disolución de la Unión Soviética, la política del Cáucaso Sur ha estado en gran medida estructurada en torno a conflictos congelados:
• Abjasia,
• Osetia del Sur,
• Karabaj.
El enfoque político de Pashinyan sostiene esencialmente que Armenia debe abandonar la lógica revisionista, aceptar las fronteras existentes y construir la paz mediante la integración económica en lugar del conflicto. Esto supondría una ruptura fundamental con toda la filosofía política postsoviética del Cáucaso.
Si tiene éxito, esto también podría intensificar en Georgia el debate sobre si el futuro del país debe basarse en la movilización constante en torno a conflictos territoriales o, por el contrario, en la integración económica y europea.
¿Cuál podría ser el resultado electoral?
Según las encuestas actuales, el escenario más probable es:
• Civil Contract sigue siendo el partido más fuerte,
• Pashinyan permanece como primer ministro,
• pero con menor apoyo que en 2021.
(* Tras la firma del acuerdo de asociación estratégica con Estados Unidos a finales de mayo y la posterior retirada del embajador ruso, una encuesta de opinión mostró un 65% de apoyo a Civil Contract, mientras que ningún partido de la oposición alcanzó el 12%.)
A modo de comparación:
• 2021
• Civil Contract: 53,95%
• 71 escaños
• Resultado esperado en 2026
• 35–45% de apoyo
• mayoría ajustada o gobierno de coalición
El factor clave sigue siendo la fragmentación de la oposición.
Conclusión
Las elecciones armenias de 2026 no se limitan a un simple cambio o confirmación de gobierno.
Con el cierre de la era de Karabaj, el país ha llegado a una encrucijada histórica.
Un camino es la continuación de la orientación tradicional hacia Rusia, que ofrece garantías de seguridad pero parece cada vez menos fiable.
El otro es una apertura gradual hacia Occidente, que promete modernización económica y política, pero también implica riesgos e incertidumbres significativas.
El resultado de las elecciones no solo determinará quién gobierna Armenia durante los próximos cuatro años. También puede definir si el Cáucaso Sur seguirá siendo principalmente una esfera de influencia rusa en la próxima década o si pasará a formar parte de un nuevo sistema regional configurado por las conexiones europeas, estadounidenses y turcas.











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