Un fresco del Juicio Final del siglo XIV en el muro del ayuntamiento advierte a los comerciantes de que algún día deberán rendir cuentas de todo. Para los dos lechones girando en los espetones de la tasca montada justo bajo el fresco, ese momento ya llegó; para el cocinero que no se avergüenza de pedir quince euros por ración el futuro es más incierto
Recent comments